TODO IGUAL PARA LOS “CONDENADOS DE LA TIERRA”

 

 

Por Gloria S., Leonardo J. e Iván R.

20-06-2026

Es posible que Abelardo De la Espriella gane las elecciones de Colombia en segunda vuelta. La ultraderecha retomará la silla presidencial por intermedio de este ciudadano colombo-italiano-estadounidense declarado abiertamente del partido “republicano”, “la organización más peligrosa de la historia de la humanidad” según el filósofo estadounidense Noam Chomsky. La fórmula del “outsider” funcionó nuevamente: fue exitosa en Perú con el “ingeniero agrario” Fujimori; en EEUU con el “empresario y filántropo” Donald Trump; en El Salvador con el “publicista que no logró su título universitario” Nayib Bukele y en Argentina con el “roquero adalid de la libertad” Javier Milei. Igual ocurrió con Mussolini y con Hitler, personajes pintorescos y desconocidos hasta cuando la burguesía de sus países respaldó y financió su proyecto político, porque le permitía enfrentar en su momento, el avance del proyecto socialista.

En esta contienda electoral, De la Espriella, el outsider colombiano, es un producto moldeado a imagen y semejanza de los grupos empresariales; la burguesía colombiana -Gilinski y demás- sin estupor alguno decidió apoyarlo, porque consideran que su capital crecerá a mayor ritmo de ganancia que con Cepeda, y que para apaciguar la resistencia popular en Colombia se debe profundizar el modelo represivo mediante la instalación de prácticas sociales fascistas, que observamos hoy en la efectiva movilización reaccionaria y horizontal del odio alrededor de discursos anti-derechos (profundamente misóginos, racistas, homófobos y aporofóbicos) y de eliminación (física y simbólica) de la otredad, de quienes no comparten su visión de mundo.

Actualmente hay saturación del uso del término fascismo; con acierto se afirma que llamar fascismo a todo es decir nada; lo grave en este caso es que, al banalizar esta categoría, dejamos por fuera del marco de análisis su verdadero peligro: movilizar la indignación y rabia de la población precarizada contra sectores de la misma población y no contra su enemigo de clase.

Tanto el fascismo como en el genocidio, no surgen espontáneamente, sino que son el resultado de procesos históricos que, para el caso colombiano, empiezan a coexistir y articularse con una peligrosa particularidad no presente en el resto de América Latina, y es la existencia de un numeroso ejército de reservistas, exmercenarios, desempleados, empresas de vigilancia privada y paramilitares, armados no solo con garrotes o porras para quebrar el cráneo de lo que ellos -los fascistas y genocidas- consideran izquierdistas, sino también con fusiles marca “jaguar” para masacrar a los “enemigos de la patria”.  Procesos que avanzan y avanzarán, independientemente de quien gane la contienda este 21 de junio; aunque sin duda, con la instalación de un gobierno fascista -afín y funcional- a los intereses del imperialismo estadounidense se acelerará y consolidará la capacidad de tener un impacto mayor en la sociedad.

Sin ganar la presidencia, la derecha remozada por Abelardo logrará la deportación de EE. UU. a Colombia de Beto Coral, un creador de contenido crítico del uribismo. El “memorando” de su captura firmado por Marcos Rubio es un preámbulo del nuevo “Plan Cóndor” que perseguirá a toda persona y/o organización que socave -o se sospeche- contraria a “los intereses de la política exterior de EE. UU”.

El Plan Colombia II anunciado por Abelardo realmente inició este año con la intervención imperialista en Venezuela y la posterior reunión de Petro y Trump en la Casa Blanca el 3 de febrero de 2026, en la que se retoman compromisos de acción conjunta en materia de “seguridad y lucha contra el narcotráfico y la insurgencia”. Estos dos acontecimientos tienen un especial impacto en la frontera colombo-venezolana en la que -por voluntad de los jefes de Estado- existe una cooperación militar y de inteligencia con los EE. UU para bombardear, y capturar, según esos acuerdos, rebeldes alzados en armas y capos del narcotráfico (metiéndolos dentro del mismo saco como si no hubiesen diferencias abismales). Delcy Rodríguez reconoció haber coordinado con EE. UU. el bombardeo y asesinato en territorio venezolano de alias “Niño Guerrero” jefe de la estructura criminal del Tren de Aragua, quien al parecer sería sucedido en el mando por alias Giovany o el viejo, quien opera desde Colombia. Esto, más allá del análisis de responsabilidades de los supuestos enemigos de los dos Estados, es la gravedad que implica la intervención política y militar de los EE.UU en la región.

El progresismo en cabeza de Petro tampoco ayudó mucho, estos cuatros años de gobierno se convirtieron en una bolsa de empleo para una gran cantidad de oportunistas del movimiento social; y logró (de manera premeditada o no, eso aún no se ha definido y amerita un análisis a profundidad) inmovilizar mediante la inyección de recursos públicos a una parte del movimiento popular, mientras que muchas ONG fueron institucionalizadas. Además, se impuso la narrativa en la que denunciar y visibilizar las violaciones de derechos humanos en este gobierno es hacerle un favor al uribismo.

La política de “Paz Total” de Petro no fue un fracaso: debemos reconocer que nos equivocamos al hacer ese análisis, realmente ha sido exitosa para los intereses del gran capital. En septiembre de 2023 por ejemplo, en pleno desarrollo de la política de Paz Total, la multinacional canadiense Gran Tierra Energy y Ecopetrol firmaron y formalizaron la extensión por 20 años del contrato de producción del Bloque Suroriente, ubicado en el departamento del Putumayo. Gran Tierra Energy se comprometió a invertir 123 millones de dólares en los primeros tres años para aumentar la perforación y extender la vida útil de los campos petroleros[1].

En los diálogos emprendidos con la insurgencia del ELN, no se superó la visión pacificadora y fragmentadora que le funcionó a Juan Manuel Santos para desmovilizar a la cúpula de las antiguas Farc-Ep.  El ELN, única organización rebelde en armas que permanece A.L., fue usado comodín para impulsar diálogos desmovilizadores o para hacer la guerra. Levantarse de la Mesa le costó a esa guerrilla, ser el blanco de una narrativa en la que se le reduce a ser una banda de narcoterroristas: el nuevo enemigo a combatir (término plasmado en el corolario Trump a la doctrina Monroe).

Los planes geopolíticos de EEUU en Colombia continuarán independientemente si gana Cepeda o Abelardo. A las comunidades excluidas y las poblaciones que luchan en territorios por su autodeterminación no les queda otra alternativa que la organización y la movilización.  La diferencia será que en el gobierno neofascista de Salvación Nacional llegará para apagar (destripar) cualquier atisbo de inconformidad y organización popular (o lo que queda del movimiento popular después de 80 años de genocidio), y lo hará no solo a través de los instrumentos de represión estatal tradicionales, sino que contará con un ejército, no de camisas negras o pardas, sino amarillas.  De manera que la actual contienda electoral puede arrojar como resultado la avanzada del fascismo y continuidad del genocidio, que en Colombia puede alcanzar niveles de violencia inimaginables.

[1] https://www.ecopetrol.com.co/wps/portal/Home/es/noticias/detalle/ecopetrol-y-gran-tierra-energy-extienden-por-20-anios-contrato-de-produccion-sur-del-pais#:~:text=Sep%2020%2C%202023.%20Como%20operador%2C%20Gran%20Tierra,extender%20la%20vida%20%C3%BAtil%20de%20los%20campos.

Equipo Jurídico Pueblos

0 comentarios